Reflexiones sobre Relaciones de Pareja

Relacion de pareja

Bienestar Emocional en la Relación de Pareja –

Tercera Parte

Una vez agotada la etapa de análisis mental, converse con su pareja. Hágale todas las preguntas que se le ocurran. Mantenga una actitud genuinamente interesada en comprender a su pareja, en saber cuáles son sus verdaderas motivaciones e intenciones. Mientras realice la conversación, separe los hechos de las emociones. Concéntrate en lo que haya ocurrido, no en los sentimientos que te provocan a ti. En una conversación  madura y constructiva en la mayoría de las veces se aclara que las intenciones de la pareja estaban muy lejos de herir al otro, y que sus verdaderas motivaciones eran totalmente desconocidas para la pareja. Generalmente esta conversación, procurando primer comprender al otro genera un gran alivio y bienestar.

Ahora veremos la otra parte de la herramienta, primero procurar de comprender y luego  ser comprendido. Luego de comprender las intenciones de nuestra pareja, es muy importante permitir que la pareja nos comprenda a nosotros. En esta parte también se recomienda manejarse con cuidado y evitar la agresividad. Es muy peligroso utilizar las frases que comiencen con “Tu”: Tú me dijiste…. Tú hiciste tal cosa… Tú me….  Las frases que comienzan con “Tu” predisponen la otra parte, ya que se reciben como una acusación. Y cuando nos acusan, nos defendemos! Y muchas veces nos defendemos de la manera agresiva y ofensiva. Además, las frases que comienzan con “tu” se perciben como un veredicto, en el cual no se admite otra posibilidad de explicación. Por ejemplo, si la mujer dice: Tu llegaste tarde de trabajo! Tú no me  ayudas! Tú no me quieres! Inmediatamente la reacción del hombre será una especie de protesta agresiva. Y es posible que en este tono no se molestará explicar sus verdaderas intenciones, ya que percibe el bloqueo de comprensión de parte de su pareja.

Para proporcionar la facilidad que la pareja nos comprenda es mejor comenzar las frases con “Yo”: Yo me sentí….  Yo percibí…. Yo pensé…. Las frases que comienzan con “yo” no traen la carga de acusación, sino de la percepción, la cual puede ser errada. Por ejemplo: si la mujer dice: Me parece que llegaste un poco tarde de trabajo. Yo siento que no me ayudas. Yo pienso que no me amas. En este contexto que no trae una acusación de por medio, sino una percepción, lo más probable que el hombre preguntaría porque te sientes así, o piensas así, dejando la oportunidad a la mujer explicar sus percepciones en base a los hechos.  Una vez escuchada la mujer, el hombre tendrá la oportunidad de explicar que es lo que pasó realmente.

Si en el proceso de aclaración surgieron los sentimientos de culpa, es muy importante pedir perdón y comunicar a la pareja que sus intenciones fueron de lo mejor, pero si la pareja se sintió herida u ofendida, se le pide perdón de corazón.

Aplicar la herramienta de procurar primero comprender y luego ser comprendido requiere un esfuerzo, pero la gratificación es grande cuando todo se aclare y la pareja vuelve a su bienestar emocional.

Laura Bellarosa

Zapin

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